Seguimiento continuo bajo el AMLR: frecuencias de revisión y revisiones por eventos
El artículo 26 del AMLR convierte el seguimiento continuo en una obligación con elementos fijos, y la AMLA sometió a consulta unas Directrices al respecto hasta el 3 de septiembre de 2026. Cómo encajan las revisiones periódicas, las revisiones por eventos y el seguimiento de transacciones.
21 de septiembre de 2026. Update: the consultation on the monitoring guidelines closed on 3 September 2026; the final text is scheduled for the fourth quarter of 2026. References to "classification Guidelines in final draft" were corrected: no such AMLA draft exists.
El seguimiento continuo siempre ha formado parte de la diligencia debida con respecto al cliente, pero el AMLR precisa lo que significa. El artículo 26 exige a las entidades obligadas hacer un seguimiento de la relación de negocios, incluidas las transacciones, para comprobar que son coherentes con lo que la entidad sabe del cliente, y mantener actualizados los datos del cliente. La consulta de la AMLA sobre las Directrices de seguimiento continuo (abierta hasta el 3 de septiembre de 2026) añade el detalle operativo.
Tres actividades, una sola obligación
- Revisión periódica del expediente del cliente con una frecuencia determinada por la clasificación de riesgo. El proyecto de Directrices sobre seguimiento continuo (la parte relativa a mantener actualizada la información del cliente) y las próximas Directrices de la AMLA sobre factores de riesgo aportan los puntos de referencia: con mayor frecuencia para riesgo más alto, con un intervalo máximo para el riesgo más bajo.
- Revisión por eventos cuando algo cambia: un nuevo titular real, un cambio de país, una coincidencia en listas de sanciones, una transacción inusual, noticias adversas. El AMLR hace explícitos estos desencadenantes; una relación no puede esperar a su siguiente revisión programada.
- Seguimiento de transacciones que compara la actividad con el perfil esperado registrado en el alta del cliente (artículo 25) y actualizado desde entonces.
Qué cambia en la práctica el proyecto de Directrices
- El perfil transaccional esperado deja de ser un campo de texto libre. El seguimiento debe poder comparar la actividad real con dicho perfil, lo que significa que el perfil necesita valores estructurados: volúmenes esperados, países, contrapartes.
- La calidad de los datos se convierte en una obligación de seguimiento. Un expediente con un documento de identidad caducado o sin un titular real es en sí mismo un hallazgo.
- El vínculo con la comunicación es directo: el resultado de una revisión que genera sospecha es una comunicación conforme al artículo 69, en la nueva plantilla.
Deficiencias habituales
Las entidades suelen tener revisiones periódicas guiadas por el calendario pero sin un flujo fiable de eventos; o un seguimiento de transacciones construido sobre indicadores de actividad inusual en lugar de sobre el perfil esperado del cliente; o un proceso de revisión que actualiza el expediente sin recalcular la puntuación de riesgo.
Qué hacer ahora
- Inventaríe sus desencadenantes de revisión: ¿qué eventos llegan automáticamente al equipo de revisión y cuáles dependen de que alguien se dé cuenta?
- Estructure el perfil esperado primero para los nuevos clientes y complete después el histórico para los clientes existentes de mayor riesgo.
- Concilie las frecuencias de revisión con el proyecto de Directrices de seguimiento y documente el razonamiento cuando se desvíe.
El panel de control sigue las Directrices de seguimiento en el apartado Seguimiento continuo; el rastreador de preparación cubre la revisión periódica y la revisión por eventos como bloques separados.